Colores de Guatemala

Del lago Atitlán a Chichicastenango el camino parece haber sido tejido con una mezcla extraña de hilos de algodón y fibra sintética multicolor. En buses amarillos de High School reciclados se apachurran hombres vestidos con faldas de lana y mujeres con tocados de bordaduras. Llegan al mercado con sus productos, venden tonos, compran texturas, y su ir y venir va creando un laberinto geométrico de figuras indescifrables.

De ahí a Tikal la carretera no es directa, el trayecto puede seguir las líneas trazadas por la lava solidificada del Pacaya o extraviarse un largo rato en los meandros dibujados por el Río Dulce en su cauce hacia el universo garífuna. El destino termina siendo el mismo, Tikal, ochocientos años de apogeo maya plasmados en un laberinto de templos, pirámides y estelas con figuras inagotables.